Chilecito volvió a marchar por Ni Una Menos: una jornada de memoria, resistencia y compromiso colectivo
A once años de la primera movilización que marcó un antes y un después en la lucha contra las violencias de género en Argentina, Chilecito volvió a ocupar las calles para decir una vez más: Ni Una Menos. La convocatoria reunió este miércoles a mujeres, infancias, juventudes y vecinos que participaron de una jornada atravesada por la reflexión, la memoria y la defensa de los derechos conquistados.
Las primeras en llegar fueron las niñas. Con fibras de colores, cartulinas y mucha creatividad comenzaron a confeccionar carteles y mensajes que acompañarían la movilización. Corazones violetas, consignas por la igualdad y reclamos por una sociedad libre de violencias fueron tomando forma en la plaza, mientras las mujeres se reunían compartiendo mates, abrazos y la convicción de que la lucha sigue siendo necesaria.
La concentración comenzó a las 18 horas y, con el atardecer sobre los cerros chileciteños, la marcha inició su recorrido por las calles céntricas. Las voces resonaron con consignas como “Ni Una Menos” y “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, en una manifestación caracterizada por la diversidad de edades, experiencias y trayectorias de quienes participaron.
Durante la jornada hubo espacio para compartir reflexiones sobre los desafíos actuales en materia de derechos y las dificultades que aún enfrentan muchas mujeres ante situaciones de violencia. Las participantes destacaron la importancia de sostener espacios de encuentro y organización frente a una problemática que continúa afectando a familias y comunidades en todo el país.
Uno de los aspectos más significativos de la movilización fue el protagonismo de las infancias. Los carteles elaborados por niñas y niños representaron mucho más que una actividad recreativa: fueron una forma de transmitir valores de igualdad, respeto y participación, entendiendo que los derechos conquistados son el resultado de luchas colectivas que deben mantenerse vigentes a través de las generaciones.
La marcha también incluyó un momento de profundo recogimiento al recordar a las víctimas de femicidio de La Rioja. Sus nombres fueron pronunciados uno a uno, en un homenaje que puso en el centro la necesidad de seguir trabajando para erradicar las violencias por motivos de género.
A lo largo del recorrido surgieron además reflexiones sobre la responsabilidad colectiva en la construcción de una sociedad más igualitaria. Se destacó la importancia de que la prevención de las violencias involucre a toda la comunidad, incluyendo a varones, familias e instituciones, promoviendo cambios culturales en los espacios cotidianos.
Antes de finalizar la concentración, las participantes compartieron un emotivo aplauso colectivo. Un gesto sencillo pero cargado de significado, que reconoció el compromiso de quienes decidieron estar presentes, sostener la memoria y seguir construyendo redes de acompañamiento.
Con la plaza comenzando a vaciarse, quedó instalada una certeza compartida entre quienes participaron: todavía quedan desafíos por enfrentar, pero cada encuentro, cada palabra y cada paso dado en conjunto fortalecen una lucha que continúa vigente y necesaria.



